David Muller Koeberle

Nuestro David es un poeta de los tiempos modernos, el granito fluye en sus venas.

Boca de ángel, sonrisa desenganchable en el labio y brazos ampliamente tatuados, David trabaja con felicidad ética y pasión en la finca familiar.

Despliega su poesía en San Hipólito donde sus vides están enraizadas casi exclusivamente en suelos arenosos, de origen granítico. El cultivo de estos suelos pobres es particularmente exigente. Es una escuela, un aprendizaje permanente para David que debe observar constantemente, adaptarse al sentir para llevar su viticultura sobre un hilo. Nada detiene a este chico en su búsqueda de la pureza, es como los cristales de cuarzo que componen la arena de sus suelos: puro y afilado.

Lleno de audacia, le gusta correr riesgos y empujar los límites para deleitarnos.

Dedicado a la agricultura biodinámica, continúa su búsqueda del equilibrio.

David levanta vinos delicados de gran finura, a menudo ligeros y aireados en su juventud, siempre sorprendentes en perfumes. Le gusta recoger uvas maduras, con aromas asertivos e intensos. En su bodega, hace malabares alegremente entre grandes volúmenes y pepitas confidenciales.